Webinar gratuito | La Academia Española de Nutrición y Dietética destaca la importancia del estilo de crianza para promover una relación saludable con la alimentación en la infancia

La Academia Española de Nutrición y Dietética ha publicado una nueva Declaración de Postura sobre el papel del estilo de crianza y las prácticas de alimentación en la infancia. Tras revisar la evidencia científica disponible, la Academia concluye que la forma en que madres, padres y otras personas cuidadoras organizan, acompañan y modelan la alimentación influye de manera relevante en el desarrollo de los hábitos alimentarios, la autorregulación del apetito y la relación que niños y niñas establecen con la comida a lo largo de su vida.

La alimentación infantil va más allá de los alimentos que se ofrecen

La declaración señala que no solo importa qué comen los niños y niñas, sino también cómo se desarrollan las comidas en el entorno familiar y educativo. La evidencia científica sugiere que los entornos alimentarios estructurados, predecibles y emocionalmente seguros favorecen una mejor relación con la alimentación, una mayor aceptación de nuevos alimentos y una mejor capacidad para reconocer las señales internas de hambre y saciedad.

Por el contrario, prácticas como la presión para comer, los castigos, las amenazas o el uso de la comida como recompensa se asocian con una mayor probabilidad de conflictos durante las comidas, peor autorregulación alimentaria y una relación más problemática con los alimentos.

El estilo de crianza asertivo probablemente se asocie a mejores resultados

La Academia destaca que el estilo de crianza asertivo o responsivo, caracterizado por combinar afecto, acompañamiento y estructura, suele asociarse con mejores resultados nutricionales y psicológicos durante la infancia. Este enfoque propone que las personas adultas decidan qué alimentos se ofrecen, cuándo y dónde se come, mientras que el menor decide cuánto comer en función de sus señales de hambre y saciedad.

Además, se recomienda fomentar el aprendizaje por observación, compartir comidas en familia siempre que sea posible, ofrecer un ambiente tranquilo durante las ingestas y favorecer la participación de niños y niñas en actividades relacionadas con la alimentación, como la selección o preparación de alimentos.

Una mirada más amplia a las dificultades alimentarias infantiles

El documento recuerda que las preocupaciones relacionadas con la alimentación infantil son muy frecuentes y que muchas de ellas corresponden a situaciones normales del desarrollo, como la neofobia alimentaria o determinadas etapas de selectividad. Por ello, la Academia recomienda evitar respuestas alarmistas o excesivamente intervencionistas cuando el crecimiento y el desarrollo del menor son adecuados.

Al mismo tiempo, se subraya la importancia de realizar una valoración integral cuando existan dificultades persistentes, con el fin de identificar posibles causas médicas, sensoriales, conductuales o emocionales que puedan requerir la intervención coordinada de distintos profesionales sanitarios.

Una herramienta de salud pública para mejorar la alimentación infantil

La Academia considera que promover prácticas de alimentación respetuosas, estructuradas y basadas en la autonomía constituye una estrategia relevante de salud pública. Este enfoque puede contribuir a mejorar la calidad de la dieta infantil, favorecer una relación más saludable con la comida, prevenir la cronificación de determinadas dificultades alimentarias y mejorar la convivencia familiar.

Asimismo, el documento reconoce que la aplicación de estas recomendaciones está condicionada por factores como el tiempo disponible, la conciliación familiar, los recursos económicos o el acceso a alimentos saludables, por lo que las orientaciones deben adaptarse a la realidad de cada familia evitando enfoques rígidos o culpabilizadores.

Esta declaración actualiza y amplía el posicionamiento pionero publicado por la entonces Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas en 2010 bajo el título “Si tú comes frutas y hortalizas, ellos también lo harán”, incorporando la evidencia científica acumulada durante los últimos quince años.

La Academia se reserva el derecho de publicación atendiendo a cuestiones de evidencia, ética y posibles conflictos de interés que serán debidamente notificados a los interesados.

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