La Academia Española de Nutrición y Dietética estima que una dotación mínima de 2.103 dietistas-nutricionistas requeriría una inversión de unos 59 millones de euros anuales. El modelo económico desarrollado en su nueva postura proyecta que esta inversión podría traducirse en un ahorro neto de 168,7 millones de euros al año a partir del quinto año
Pamplona, octubre de 2026 – La incorporación estructural de dietistas-nutricionistas al Sistema Nacional de Salud (SNS) no solo permitiría ampliar el acceso de la población a una atención dietético-nutricional basada en la evidencia, sino que podría convertirse en una inversión con un retorno económico relevante para el sistema sanitario.
Así lo concluye la nueva postura de la Academia Española de Nutrición y Dietética, que analiza la carga de enfermedad relacionada con la alimentación, la efectividad de las intervenciones realizadas por dietistas-nutricionistas, su relación coste-beneficio y las necesidades de profesionales para su integración en el SNS.
Un mínimo de 2.103 dietistas-nutricionistas en el SNS
La Academia estima que España necesitaría incorporar al menos 2.103 dietistas-nutricionistas para alcanzar una cobertura estructural básica en Atención Primaria, Atención Especializada y Salud Pública. Un escenario ideal elevaría esta cifra hasta 4.715 profesionales.
En el escenario mínimo, la propuesta contempla 961 dietistas-nutricionistas en Atención Primaria, 1.043 en Atención Especializada y 99 en Salud Pública.
Para dimensionar estas necesidades, la Academia propone como referencia mínima un dietista-nutricionista por cada 50.000 tarjetas sanitarias en Atención Primaria, uno por cada 200 camas, además de uno por cada unidad de dietética y nutrición (U.11), en Atención Especializada, y uno por cada 500.000 habitantes en Salud Pública. En Atención Primaria, el escenario ideal se situaría en un profesional por cada 18.000 tarjetas sanitarias.
59 millones de euros al año para alcanzar una cobertura mínima
La inversión necesaria para incorporar esos 2.103 profesionales se estima en aproximadamente 59 millones de euros anuales. Alcanzar el escenario ideal de 4.715 dietistas-nutricionistas supondría alrededor de 132 millones de euros anuales.
Pese a la magnitud de las cifras absolutas, el impacto sobre el gasto de personal sanitario sería reducido. En el escenario mínimo, la incorporación propuesta supondría un incremento estimado de apenas un 0,28 % de la masa salarial de Atención Primaria, un 0,08 % en Atención Especializada y un 0,23 % en Salud Pública.
Una inversión con potencial para ahorrar 169 millones de euros al año
El análisis económico de la Academia apunta, además, a que esta inversión podría generar ahorros superiores a su coste.
Utilizando supuestos de retorno considerados conservadores y una implantación progresiva de sus efectos, el modelo estima que el balance económico pasaría de un coste neto inicial de 4,1 millones de euros durante el primer año a un ahorro neto de 52,8 millones anuales durante los años segundo y tercero y de 109,7 millones en el cuarto año.
A partir del quinto año, el ahorro neto proyectado alcanzaría los 168,7 millones de euros cada año, manteniendo la dotación mínima de profesionales.
Para realizar estas estimaciones, el documento adopta deliberadamente coeficientes de retorno prudentes: 2 euros por cada euro invertido en Atención Primaria, 5 en Atención Especializada y 10 en Salud Pública, inferiores en algunos casos a los retornos descritos en la literatura internacional.
Alimentación, dieta y nutrición para hacer frente a algunos de los principales problemas de salud
La propuesta responde a una elevada carga de enfermedad relacionada con la alimentación. El documento recuerda que los riesgos alimentarios se encuentran entre los principales determinantes modificables de enfermedad y mortalidad y que, globalmente, se relacionan con aproximadamente una de cada cuatro muertes en adultos y con cerca del 29 % de los años de vida ajustados por discapacidad (DALYs).
En España, problemas estrechamente relacionados con la alimentación, como la obesidad, la diabetes tipo 2, la enfermedad cardiovascular, la hipertensión, la dislipemia, determinados cánceres o la desnutrición y fragilidad en las personas mayores, generan una importante demanda asistencial.
Frente a esta realidad, la evidencia revisada por la Academia muestra que las intervenciones dietético-nutricionales realizadas por dietistas-nutricionistas pueden mejorar resultados clínicos relevantes y contribuir a reducir el uso de medicamentos, hospitalizaciones, complicaciones y otros costes sanitarios.
De considerar la nutrición un gasto a considerarla una inversión
Para la Academia, estos resultados justifican avanzar hacia una integración estructural, homogénea y estable de los dietistas-nutricionistas en el SNS, tanto en prevención y salud pública como en Atención Primaria y Atención Especializada.
La propuesta plantea hacerlo de manera progresiva, con ratios definidos y evaluables, pero parte de una idea central: incorporar dietistas-nutricionistas al SNS no debería contemplarse únicamente como un nuevo gasto de personal, sino como una inversión sanitaria con capacidad para mejorar la salud y, al mismo tiempo, aumentar la eficiencia del sistema.

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