El Grupo de Especialización en Seguridad Alimentaria, Nutrición e I+D+i (GE–SANIDi) de la Academia Española de Nutrición y Dietética ha elaborado una hoja informativa sobre los principales parámetros y requisitos legales relativos a los preparados para lactantes y niños de corta edad.
Partiendo de la importancia de la lactancia materna, se señala que, cuando esta no es posible por diversas circunstancias individuales, existen preparados infantiles regulados en la Unión Europea y en España. Esta normativa se enmarca en el Reglamento (UE) nº 609/2013, aplicable desde el 20 de julio de 2016, que regula los alimentos destinados a lactantes y niños pequeños, entre otros productos especiales. El documento destaca que la leche materna es el alimento ideal para el recién nacido, ya que proporciona todos los nutrientes necesarios, además de beneficios inmunológicos, emocionales y ambientales. La Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses y complementaria hasta los dos años o más.
Asimismo, se explica que la leche materna es un sistema biológico dinámico que se adapta a las necesidades del bebé. La hoja describe su composición y la compara con la de los preparados de inicio y continuación según la normativa europea, diferenciándola de las recomendaciones globales de la OMS, que deben adaptarse a contextos muy diversos. Cuando la lactancia no es posible, estos preparados constituyen una alternativa segura y regulada desde hace más de 40 años, diseñada para cubrir las necesidades nutricionales del lactante.
El documento también aborda el papel de la microbiota intestinal, destacando que la lactancia favorece el crecimiento de bacterias beneficiosas como las bifidobacterias. Este aspecto ha comenzado a incorporarse en la formulación de los preparados infantiles mediante ingredientes como probióticos y prebióticos.
Se subraya la importancia de cumplir los requisitos legales de composición, que establecen límites concretos para proteínas, grasas, hidratos de carbono, vitaminas y minerales. Además, algunos productos incluyen componentes opcionales como DHA y otros compuestos bioactivos para asemejarse funcionalmente a la leche materna.
Por último, se analizan las llamadas “leches de crecimiento”, dirigidas a niños de uno a tres años. Estas pueden contribuir a cubrir posibles carencias nutricionales, como hierro, vitamina D o DHA, aunque una dieta mediterránea equilibrada sigue siendo la mejor estrategia. Se advierte sobre posibles excesos de proteínas en la alimentación infantil y se enfatiza la importancia de diferenciar entre la leche de vaca y los preparados enriquecidos, que deben utilizarse como complemento dentro de una alimentación variada y equilibrada.

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