La Academia Española de Nutrición y Dietética ha publicado una nueva Declaración de Postura en la que concluye, tras una exhaustiva evaluación de la evidencia científica, que no existe un nivel de consumo de alcohol libre de riesgos para la salud. En consecuencia, la Academia desaconseja promover el consumo de bebidas alcohólicas, incluido el vino y la cerveza, por motivos de salud, y subraya que la única forma de evitar los efectos perjudiciales del alcohol es no consumirlo.
El consumo de alcohol no aporta beneficios para la salud
La declaración de postura de la Academia revisa la evidencia científica disponible y señala que los supuestos efectos beneficiosos del consumo moderado (bien llamado, consumo de bajo riesgo) de bebidas fermentadas, como vino o cerveza, no superan los riesgos asociados al alcohol. Estos posibles beneficios pueden lograrse mediante estilos de vida saludables y una alimentación equilibrada, sin necesidad de incluir alcohol.
Asimismo, recuerda que la normativa europea prohíbe realizar declaraciones nutricionales o de salud en bebidas con más de 1,2% de graduación alcohólica, dado que no hay base científica que justifique dichos mensajes.
Riesgos del consumo intensivo y de bajo riesgo
La Academia recuerda que los límites de consumo de bajo riesgo se sitúan en 20 g de alcohol al día para hombres (2 unidades de bebida estándar) y 10 g al día para mujeres (1 unidad). Esto significa que, incluso dentro de estos márgenes existen riesgos, aunque se consideren bajos, mientras que superar estos límites incrementa notablemente el riesgo de morbimortalidad.
Además, la Academia alerta sobre el patrón de consumo intensivo conocido como binge drinking, definido como la ingesta de 60 g o más de alcohol en hombres y 40 g o más en mujeres en una sola sesión, por sus graves consecuencias sobre la salud, la economía y la presión asistencial. No existe una frecuencia de consumo intensivo de bajo riesgo, por lo que debe evitarse completamente.
Una llamada a la responsabilidad individual y colectiva
La Academia reconoce la importancia cultural, gastronómica y social de las bebidas fermentadas en España, pero insiste en que su valor simbólico o cultural no puede usarse como justificación para atribuirles propiedades saludables. En palabras de la propia declaración:
“No existe un nivel de consumo seguro de alcohol, y no consumirlo es la única forma de evitar sus efectos dañinos, sin menoscabar su valor cultural y gastronómico”.
La institución hace un llamamiento al Gobierno de España, a las empresas del sector y a las sociedades científicas para promover políticas que reduzcan la disponibilidad y accesibilidad del alcohol, mejoren la información a la ciudadanía y favorezcan entornos donde la opción más saludable sea la más fácil y asequible.
El papel de las dietistas-nutricionistas
El documento también insta a las dietistas-nutricionistas a evaluar de forma rutinaria el consumo de alcohol en sus pacientes, utilizando herramientas validadas como el test AUDIT-C, y a transmitir mensajes claros y basados en la evidencia sobre los riesgos del consumo, incluso en niveles considerados bajos.


La Academia se reserva el derecho de publicación atendiendo a cuestiones de evidencia, ética y posibles conflictos de interés que serán debidamente notificados a los interesados.

