Presentado el informe dietas milagro y sociedad española fruto de un estudio elaborado por la Academia Española de Nutrición y Dietética y Fundación MAPFRE.

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8 DE CADA 10 PERSONAS RECONOCE QUE HACER UNA DIETA MILAGRO ES PELIGROSO PARA LA SALUD

LOS EXPERTOS PERCIBEN QUE EL CONFINAMIENTO HA PODIDO PRODUCIR CAMBIOS EN NUESTRA ALIMENTACIÓN.

Las mujeres, los jóvenes y las personas con bajos ingresos, principales seguidores de este tipo de dietas.

La mitad de las personas que las siguen lo hacen por consejo de conocidos.

Un 13% de los encuestados dedica hasta 6 meses a seguirlas.

Casi 6 de cada 10 personas que han realizado una dieta milagro han adquirido productos considerados como “necesarios” para hacerla.

El porcentaje de personas que dedican más tiempo a seguirlas se incrementa ligeramente con la edad.                

 

Las dietas milagro, aquellas que prometen eficacia rápida, definitiva y sin apenas esfuerzos para perder peso, “no funcionan” y son “bastante peligrosas para la salud”. Así lo reconoce la mayoría de las personas que han respondido a una encuesta cuyo objetivo principal ha sido tratar de entender las razones por las que algunos españoles recurren a ellas para resolver problemas de salud, como el exceso de peso.

El informe Dietas milagro y sociedad española, que han presentado hoy la Academia Española de Nutrición y Dietética y Fundación MAPFRE, pone de manifiesto que 7 de cada 10 encuestados (74%) admiten que este tipo de dietas son un “problema” para la salud, que “tienen efectos negativos” (83%) y que cuando se hacen “no obtienen los resultados esperados a largo plazo” (80%). Sólo el 3% de la población asegura que sí funcionan, principalmente debido a los resultados que obtienen en el corto plazo.

Mujeres y jóvenes

El estudio, fruto de 2.600 entrevistas a españoles entre 18 y 65 años, destaca que las personas que más realizan este tipo de dietas son en su mayoría mujeres y jóvenes, así como personas que viven con bajos ingresos y que tienen un menor nivel educativo. Este último grupo de población (de bajos ingresos y nivel educativo) son los que con mayor frecuencia han seguido este tipo de dietas, especialmente por recomendación de un comercial. El informe apunta, además, que la franja de edad con mayor probabilidad de seguir este tipo de programas se encuentra entre los menores de 25 años y aquellos con menor capacidad adquisitiva.

Falsas expectativas

Los resultados del informe apuntan a que realizar dietas milagro se fundamenta principalmente en una “expectativa” de resultados, más que en una realidad, una circunstancia que a juicio de los autores del informe podría cambiar si hubiera “mayor conocimiento sobre los riesgos y los efectos secundarios” que tienen este tipo de dietas y si existiera “mayor atención de nutrición y dietética en los centros públicos de salud”, un dato al que se refieren 9 de cada 10 encuestados. Actualmente, la mitad de los entrevistados que ha hecho una dieta de este tipo en algún momento se debe a que alguien cercano (que la ha hecho o la está haciendo) se la ha recomendado.

Dukan y Detox, entre las más famosas

Tan solo 2 de cada 10 encuestados (22%) reconoce haber hecho una dieta milagro, un porcentaje similar al de personas que realizan otros tipos de dietas (27%) y que asciende a casi la mitad (45%) cuando se les pregunta si conocen a alguien de su entorno próximo que ha seguido una dieta milagro. Entre las dietas milagro más conocidas, destaca la Detox y la Dukan. El 8% de los entrevistados reconocen haber hecho esta última en algún momento.

Hasta seis meses haciendo dieta

El 81% de quienes han seguido una dieta milagro han realizado entre 1 y 3 dietas de media en los últimos años. La mayoría las hace entre una semana y un mes (40%), seguida de las personas que lo hacen entre tres y cuatro meses (31%) y las que emplean más de seis meses (13%). Según el informe, el porcentaje de personas que dedican más tiempo a hacerla se incrementa ligeramente con la edad.

Compra de productos

Las dietas milagro aparecen asociadas en la mayoría de casos a la compra de algún producto. Seis de cada 10 personas (56%) que han seguido una dieta milagro manifiestan haber adquirido productos concretos y considerados como necesarios para llevarla a cabo. De nuevo, las mujeres con menos ingresos y menor nivel educativo, representan el grupo de población que más consume estos productos para poder hacerla.                                                                                                                                                                                                    

Enfermedad cardiovascular y depresión

Los expertos ponen de manifiesto que las dietas milagro pueden tener efectos negativos sobre la salud. Entre ellos destacan el aumento del riesgo de mortalidad total y en particular, por enfermedad cardiovascular; y aumento del riesgo de daño hepático y renal, entre otras. También destaca el llamado “efecto yo-yo”, que consiste en recuperar el peso perdido (o incluso más) una vez se abandona la dieta y el programa de pérdida de peso.

Covid 19: “Hambre emocional”

El confinamiento puede haber influido tanto positiva como negativamente en los hábitos de alimentación de los españoles. Así lo cree Óscar Picazo, experto en Nutrición de Fundación MAPFRE quien ha puesto de manifiesto que durante estos meses “muchas personas han podido sustituir los almuerzos rápidos de trabajo y la comida procesada por las que se hacen en familia, lo que sin duda ha ayudado a que mucha gente “coma mejor”.

También ha señalado que el confinamiento también podría haber contribuido a empeorar la salud. En este sentido, se ha referido al concepto de “hambre emocional” para explicar la hipótesis de que la crisis sanitaria ha podido aumentar el estrés y la ansiedad de muchas personas, influyendo así en un incremento de la ingesta calórica y falta de control alimentario. “Todo ello, unido a la escasez de actividad física, ha podido repercutir en el aumento del peso de muchas personas”, ha subrayado.

Acudir a un especialista o al médico de cabecera

Los expertos advierten de la importancia de consultar al dietista-nutricionista o en su caso, al médico de cabecera antes de iniciar un programa para perder peso. Giuseppe Russolillo, presidente de la Academia Española de Nutrición y Dietética, ha destacado que se trata de un elemento clave que permite evaluar los riesgos asociados a un exceso de kilos y garantizar que la dieta cumple con los requisitos de salud necesarios. Ha señalado, además, que el dietista–nutricionista es el profesional sanitario “idóneo para personaliza la dieta”, ayudar a gestionar situaciones de ansiedad y estrés, muy vinculadas a un mayor consumo de alimentos, y “proporcionar alternativas saludables”. Garantiza, además, un mayor éxito en la dieta gracias a que estos profesionales “adaptan el patrón alimentario a las circunstancias personales”, entre las que destacan, hábitos, horarios, capacidad adquisitiva, preferencias de alimentación y conocimientos culinarios, entre otros.

Se ha referido, además,  a la importancia de aprender a alimentarse de forma equilibrada y emprender los cambios dietéticos “de forma paulatina y realista”, así como incorporar hábitos saludables, como incluir actividad física de forma regular, fundamental para disminuir la probabilidad de recuperar los kilos perdidos.

El informe completo puede descargarse de forma gratuita haciendo clic AQUÍ.

Pamplona, 27 de mayo de 2020.

Para más información, puedes contactar con Nuria del Olmo, de la Dirección de Comunicación de MAPFRE. Tel: 606.53.78.89. Email: ndelolm@fundacionmapfre.org 

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