Según las fuentes que se consulten, la prevalencia estimada de la alergia al huevo varía entre el 0,5 % y el 2 % de la población infantil, aunque la sensibilización según pruebas cutáneas y de laboratorio puede alcanzar el 5%. Es, por tanto, la causa más frecuente de alergia alimentaria en niños.
Se suele decir que ‘la alergia al huevo se cura’, expresión coloquial bastante inexacta, que refleja el alivio de los padres al comprobar que esta alergia suele superarse a medida que el niño cumple años. La alergia al huevo en niños acostumbra a aparecer antes de los 2 años de vida, pero en muchos casos desaparece antes de llegar a los 7 años de edad. De hecho, la Asociación Española de Personas con Alergia a Alimentos y Látex refiere una obtención de tolerancia de un 55% con una edad media de 6 años.
De esta cifra se deduce que el 45% de los afectados mantiene la alergia. Hegoi Segurola, dietista-nutricionista clínico de la Unidad de Suport Nutricional del Hospital Universitario Vall d’Hebron, experto en alergias e intolerancias alimentarias y miembro de la Academia Española de Nutrición y Dietética, resuelve las dudas más habituales que surgen en torno a esta alergia.
De qué hablamos cuando hablamos de alergia al huevo
El experto lo explica de la siguiente manera: “La alergia al huevo es una reacción adversa mediada por la inmunoglobulina E (IgE). El sistema inmunitario percibe las proteínas del huevo como una sustancia extraña y dañina. Es decir, como un alérgeno”.
Cuando la IgE se une al alérgeno alimentario (epítopo) se desencadena el proceso alérgico.
Síntomas de la alergia al huevo
Cuando un paciente pregunta ¿cómo sé si tengo alergia al huevo?, la respuesta es tan simple como observar los síntomas, ya que son muy evidentes. Puede manifestarse de diversas maneras:
- Leves: Irritación cutánea o de las mucosas, picor o enrojecimiento, urticaria, edema en los párpados…
- De moderadas a graves: reacciones digestivas con vómitos y diarreas. Más frecuentes en la edad pediátrica.
- Muy graves: dificultades respiratorias, desde silbidos a picor de garganta y el peligroso edema de glotis que conlleva peligro de ahogo. “En los casos más graves puede producirse una reacción a nivel sistémico. De hecho, una alergia puede llegar a producir un shock anafiláctico, lo que puede comprometer la vida del paciente”, advierte el experto.
Diferencia entre alergia e intolerancia al huevo
Mientras que la alergia es muy común, la intolerancia no lo es tanto. “Las intolerancias son reacciones adversas en las que no interviene el sistema inmune. Normalmente se manifiestan de una forma más leve”, detalla el experto.
Los síntomas son “dificultad en la digestión y absorción del alimento o alguno de sus componentes, desencadenando una mala tolerancia a los mismos”
Qué hacer ante la sospecha de alergia al huevo
Ante cualquier señal de posible alergia al huevo, Segurola aconseja “acudir a profesionales sanitarios alergólogos. En las unidades de Alergología se realizan pruebas en las que se expone de forma controlada al paciente a diversos alérgenos. Posteriormente se mide la respuesta inmune generada.
Estas pruebas pueden realizarse en piel y a nivel sanguíneo. En algunos casos se realizan pruebas de tolerancia oral específicas, es decir, el paciente ingiere un poco de huevo en la consulta para medir la reacción. “Por supuesto, siempre se realiza bajo estricto control médico”.
Dado que el huevo es un alimento nutricionalmente valioso, el consejo es no excluirlo de la dieta antes de disponer de un claro diagnóstico. En caso de confirmarse la alergia, es de vital importancia consensuar el tratamiento dietético con el equipo médico.
¿La alergia al huevo se supera?
En efecto, en muchos casos, la alergia al huevo se resuelve. Sobre todo, si se diagnostica en edad pediátrica. “El tratamiento base que da muy buenos resultados consiste en la dieta de exclusión, junto con la toma de probióticos. En los casos leves, tras realizar un estudio completo y en casos seleccionados, las inducciones de tolerancia oral, también están dando buenos resultados. Estas pruebas de realizan siempre bajo estricto control en centros sanitarios de referencia”.
Alimentos prohibidos: atención al etiquetado
El huevo es uno de los alérgenos de declaración obligatoria en el etiquetado de información nutricional. Segurola recomienda ser “muy minuciosos al analizar el etiquetado nutricional” revisando muy bien la lista de ingredientes de un producto.
Advierte también sobre la posibilidad de la contaminación cruzada en muchos productos de la industria alimentaria. “El huevo está muy presente en muchos de los alimentos y comidas preparadas. Por eso mismo es una alergia muy limitante y de manejo engorroso. Es un alimento que vamos a encontrar como ingrediente en muchos alimentos procesados y el paciente debe estar muy alerta y aprender a rechazarlos por seguridad. Sin duda, es un proceso que requiere educación nutricional y entrenamiento”, indica.
Para no correr riesgos, la exclusión debe ser “radical y completa. Es decir, de todas las proteínas presentes en el huevo: la proteína de la clara, la yema (podría contener restos de proteína), ovoalbúmina, ovomucoide, lecitina y los aditivos alimentarios involucrados, que deben estar señalados en el etiquetado”, concluye Segurola. Estas pautas limitan mucho el acceso a alimentos procesados, lo que se complica especialmente en la infancia, ya que los niños muchas veces no son autosuficientes para elegir los alimentos que consumen.
Vacunas y alergia al huevo
Otro de los problemas con los que se encuentran las personas con alergia al huevo, o los padres de niños con esta alergia, es que se pueden encontrar trazas de proteínas de huevo en algunas vacunas y medicamentos. Estos son algunos de ellos:
- Fármacos. Algunos medicamentos, vitaminas y gotas nasales pueden contener un derivado del huevo (lisozima).
- Vacuna triple vírica. “Las reacciones adversas a las vacunas son muy variadas, la mayoría leves”, según el Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría. Por eso, la recomendación es administrarla en el centro de salud y “permanecer en el centro de salud o de vacunación durante media hora después de recibir la vacuna con el fin de ser observado”.
- Vacuna antigripal. Todos los niños con alergia al huevo de cualquier gravedad pueden recibir la vacuna antigripal en el centro de salud sin ninguna precaución adicional, ‘más allá de las recomendadas para la administración de cualquier vacuna’, declara un documento de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica, SEICAP.
Alternativas en la cocina
A pesar de la incomodidad que puede significar tener alergia al huevo, “no supone un grave problema nutricional, a pesar de ser un alimento con un perfil proteico de alta calidad”, destaca Hegoi Segurola. La persona con alergia al huevo puede consumir el resto de los alimentos proteicos de origen animal y vegetal (carnes magras, pescados, lácteos, legumbres, frutos secos…) para alcanzar la cantidad de proteínas necesarias cada día.
El Consejo de ALDI
Las alergias son un asunto muy serio. Si tienes invitados en casa, no olvides preguntar antes si hay alguno que tenga alergia o intolerancia alimentaria y de ser así, extremar las precauciones en la cocina y el comedor para evitar la contaminación cruzada.
Hegoi Segurola. Nutricionista Clínico Supervisor de la Unidad de Soport Nutricional adultos y pediátricos del Hospital Universitario Vall d’Hebron y miembro de la Academia Española de Nutrición y Dietética. Segurola es Master en Nutrición Clínica, Especialista en Patología Digestiva. Investigador colaborador del VHIR. Profesor colaborador UB, U. Rovira I Virgilli Blanquerna, UVIC. y Miembro del Comité Científico y Educacional SENPE.
