Hacer gominolas caseras es el recurso de algunos padres que quieren dar a los niños una opción de dulce más nutritivo. Sin embargo, los dietistas nutricionistas no ven claro que sean una alternativa adecuada. Resolvemos si es coherente el propio concepto de gominolas saludables para niños.
Sean caseras o comerciales, las gominolas o chucherías son dulces y su objetivo es darnos placer, no alimentarnos. Así lo expresa María Colomer, dietista nutricionista, que aclara: “En el contexto de la nutrición, ‘chuches saludables’ es un concepto que no existe. Para definirlas tendrían que tener una norma de calidad dentro de la reglamentación técnico-sanitaria que, en este caso, no existe”.
Qué son las gominolas saludables
Oficialmente, nada. No hay una definición de chuche saludable porque es un término inventado: “En este caso, el Real Decreto 348/2011 de 11 de marzo para la norma de calidad de caramelos, chicle, confites y golosinas no recoge nada sobre las opciones ‘saludables’. Si no existe una regulación para hablar de gominolas saludables para niños es porque el adjetivo se pone según el criterio de cada uno”, aclara Colomer.
Sin embargo, las redes sociales están repletas de recetas sobre cómo hacer gominolas saludables. También hay muchas tiendas que las venden, habitualmente etiquetadas como “sin colorantes ni aromas artificiales”, “hechas a base de zumo de frutas”, incluso “veganas”, “sin gluten”, etc. Nada de esto, según la experta, hace de ellas algo nutritivo o que, per se, beneficie a la salud. “Saludable es un apellido que viene del marketing y que pretende que los dulces adquieran un halo de ser algo que puede llegar a ser saludable, sin serlo”, sentencia.
Análisis nutricional de las chuches
Sostiene Colomer que, desde el punto de vista nutricional, la diferencia entre gominolas tradicionales y chuches saludables la marcan los ingredientes. “Da igual que vengan de los siropes y jarabes industriales o del zumo de fruta y la miel, en ambos casos son azúcares libres. En las gominolas industriales es azúcar añadido y en las caseras intrínseco al alimento. Pero cuando comemos cualquiera de los dos, el intestino solo reconoce moléculas de azúcar libre. Detecta si son más pequeñas o más grandes, pero sin saber si vienen del azucarero o de la licuadora”. Es decir, que el efecto en el organismo es el mismo.
Las chuches industriales llevan azúcar, jarabes, gelatina, agar agar, agua y aditivos que dan aroma y color, además de ácidos para mantener estable el producto. Algunas veces, también edulcorantes. “Si se venden como saludables”, apunta María Colomer, “emplean zumo de fruta, colorantes y aromas no artificiales, quizá gelificantes veganos… pero son básicamente una fuente de azúcar libre”. En cuanto a las gominolas hechas en casa, los ingredientes van del zumo de fruta al yogur o la miel… De la fruta se obtiene el color y el dulzor. El yogur busca modificar la textura. Todo ello lo mezclan con gelificantes como agar agar o gelatina de pescado para imitar la consistencia y sabor de las gominolas tradicionales”.
Beneficios y limitaciones de las chuches saludables
El único beneficio de las chuches se debe apreciar en el contexto de una ocasión muy especial. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los adultos reduzcan el consumo de azúcares libres a menos del 10% de la ingesta calórica diaria. “Pero una reducción a menos del 5% ofrece beneficios adicionales para la salud. Y ahí no se distingue si los azúcares libres provienen del azucarero o de un zumo de fruta”, explica la experta.
En términos de nutrientes, las diferencias entre casera e industrial son escasas cuando analizamos el concepto de gominolas saludables. Colomer puntualiza: “La gran diferencia es la cantidad de azúcar. En una “saludable” son los azúcares del zumo. En la industrial, el del jarabe (normalmente más cantidad que en un zumo) más la cobertura de azúcar”.
Mejores formas de consumirlas
Cualquier chuche, sea comprada en la tienda o sean gominolas caseras, dentro de una alimentación infantil equilibrada tiene que enmarcarse en un consumo ocasional y relacionado con festividades, no en un consumo habitual, “por mucho zumo natural que se utilice para fabricarlas”, insiste María Colomer. Si el niño pide este tipo de caramelo, se le debe ofrecer en la menor cantidad posible y siempre enmarcado en el contexto de una ocasión especial, como pasa con pasteles, tartas y otros dulces.
“La colocación aleatoria del adjetivo ‘saludable’ o el hecho de insistir en que se han hecho con zumo natural, puede dar a entender que las chuches saludables son aptas para tomar todos los días o habitualmente o en una cantidad mayor, y sería un error”, alerta la experta.
Preguntas frecuentes
¿Las gominolas saludables engordan menos?
En comparación con las industriales, una golosina casera puede suponer la mitad de las calorías. “Las que compramos, cuyos datos están documentados, suponen 300 calorías por cada 100 gramos. Si las hacemos en casa solo a base de zumo y gelatina, serán menos calorías, quizá hasta la mitad si no se añade nada más”, explica Colomer, dejando claro que menos calórico no implica ser saludable.
¿Son aptas para niños pequeños?
Cuando hablamos de gominolas para niños, el peligro no está exclusivamente en que tengan más o menos nutrientes; el problema está en un posible atragantamiento. Así lo explica María Colomer, que puntualiza: “Si son de tamaño pequeño pueden quedarse atascadas o pasar a la vía respiratoria. Por ello, lo ideal es esperar hasta los seis años”.
Si nos fijamos en la cantidad de azúcar, la recomendación es que, en los primeros tres años de vida, cuanta menos tomen, mejor. “El motivo es que tenemos un gusto innato por lo dulce que, al igual que lo muy salado, hace que tengamos un comportamiento alimentario diferente, haciéndonos comer más como norma general”, explica la experta.
¿Se pueden hacer gominolas caseras?
En redes existen cientos de recetas de gominolas llamadas saludables. Consultamos a María Colomer cómo haría chuches caseras una dietista-nutricionista. “Pondría muy pocos ingredientes: zumos naturales de una muy buena fruta que estuviera en su punto óptimo de dulzor y gelatina o agar agar”, apunta, dejando claro que no sería su primera opción. Para celebrar, defiende la experta, existen opciones nutritivas:
“Bolas de fruta desecada, cereales y frutos secos, fruta fresca con chocolate negro a modo de piruleta, naranja con chocolate negro al horno en tiritas… Los adultos tendemos a pensar que todo esto no les va a gustar, pero no debemos coartarles el descubrimiento. Lo mejor es dárselo y que ellos decidan si les gusta o no”, concluye.
El Consejo de ALDI
Prueba chuches caseras con zumo natural y agar-agar para ocasiones especiales. Recuerda que la fruta fresca es siempre la mejor opción
María Colomer. Dietista-nutricionista por la Universidad de Barcelona desde 1997. Es Especialista Universitario en Educación Nutricional y en Actividad Física, Salud y Rendimiento Deportivo por la Universidad de les Illes Balears. Ejerce su profesión en consulta médica privada y como asesora externa para empresas de restauración colectiva, tanto de centros de educación infantil, centros escolares, centros de menores, residencias de mayores y hoteles. Tiene una amplia experiencia como formadora en materia de nutrición, dietética y seguridad alimentaria, para diferentes colectivos. Ha participado activamente en actividades y talleres de distintas empresas de la industria alimentaria y restauración para la prevención y bienestar de sus trabajadores. Ha colaborado en una treintena de publicaciones en congresos nacionales e internacionales, ha participado en la elaboración de 3 documentos técnicos sobre hábitos alimentarios de la población de les Illes Balears. Responsable de formación del Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de las Islas Baleares y Miembro de Honor de la Academia Española de Nutrición y Dietética.
