No existe una sola definición, dado que existen varios tipos de raquitismo. El más habitual es el raquitismo carencial por falta de vitamina D. Con ayuda del pediatra Jorge García-Dihinx, aclaramos todas las dudas.
¿Qué es el raquitismo?
Es una enfermedad del metabolismo óseo que afecta a los niños por la que disminuye la mineralización del hueso y se altera el cartílago de crecimiento. El tipo de raquitismo más habitual es el carencial, “pero existe el hipofosfatémico o el secundario a enfermedades renales por malabsorción”, aclara el experto.
Causas del raquitismo
Un niño crece porque sus huesos se hacen más grandes. Para que se forme nuevo tejido óseo en los cartílagos de crecimiento, se debe depositar calcio y fósforo procedente de la alimentación, cuya absorción depende de un buen nivel de vitamina D. Si la vitamina D está baja, los huesos pierdan consistencia, se vuelvan frágiles y se deforman.
Síntomas y consecuencias del raquitismo
“Con la exploración clínica, vemos que los niños con raquitismo tienen un retraso del crecimiento y unas deformidades óseas”, explica el Dr. García-Dihinx, que las enumera: “Se les dobla la rodilla -en genu varo o genu valgo-, se les ensanchan las muñecas y los tobillos o tienen rosario costal -una especie de abombamientos en las costillas-. En los bebés aparece el llamado craneotabes, donde el hueso del cráneo se dobla al tocarlo, como una pelota de ping pong”. Además, concluye el experto, pueden tener dolor en los huesos.
Diagnóstico del raquitismo
Un buen diagnóstico de raquitismo precisa de análisis y radiografías. Apunta García-Dihinx que deben comprobar que la 25-hidroxivitamina D (o calcidiol) esté muy baja (menor a 8 ó 10 nanogramos / mililitro), constatar que la fosfatasa alcalina esté alta y el fósforo, bajo. “El calcio puede variar”, apunta el doctor, que explica que cuando la PTH u hormona hiperparatiroidea se eleva, hace que se elimine el fósforo por la orina e impide que se pierda el calcio. “Por eso, al inicio, puede estar normal y, al final, ya está bajo”, explica.
La radiografía de raquitismo –normalmente, muñeca y rodilla- permite detectar ensanchamiento y desflecamiento de las metafisis, “una especie de irregularidad y pérdida de la definición en la línea de calcificación por la que se va ensanchando la placa de crecimiento”, aclara el experto.
Raquitismo y dieta, su estrecha relación
“Si hablamos del raquitismo de lactantes, la leche materna tiene vitamina D pero muy poquita y, por eso, hay que suplementar con gotas. La leche de fórmula viene fortificada”, explica Jorge García-Dihinx.
Para él, el ganador entre los alimentos con vitamina D es el pescado azul. “Las sardinas, pescados grasos azules pequeñitos que han acumulado poco mercurio, se pueden tomar cada día, al igual que la caballa, los arenques o las anchoas”, recomienda y asegura que tomando sardinas todos los días no es necesaria la suplementación con vitamina D. Otro alimento del que obtener los beneficios de la vitamina D es la yema del huevo “uno de los alimentos más nutritivos que existen”.
En cuanto al calcio, el doctor puntualiza: El queso, es una fuente muy rica de este mineral y apenas tiene lactosa, lo cual es interesante para intolerantes”.
La forma más biodisponible de calcio está también en la sardina con su espina, además de en muchas verduras, como brócoli, berza o kale y espinacas. También hay calcio en las legumbres –garbanzos, alubias- y en frutos secos y semillas. Además, hay multitud de alimentos enriquecidos con calcio, como yogures fortificados y muchas bebidas vegetales.
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Tratamiento del raquitismo
Jorge García-Dihinx describe, paso a paso, cuál es el tratamiento del raquitismo carencial:
“Hay que suplementar con vitamina D y calcio. Primero, una dosis importante de vitamina D, mínimo 2.000 unidades diarias a los lactantes y entre 3.000 y 6.000 a niños mayores de un año, durante seis a doce semanas. A esto, añadir calcio, bien con dieta de lácteos o en forma de fármacos, asegurando de 30 a 75 miligramos por kg de peso al día. Si no, no hay respuesta”.
Pasadas de cuatro a seis semanas, hacer un control de calcio, fósforo, fosfatasa alcalina y PTH, además de una radiografía de control (a los dos meses) para comprobar mejoría metafisaria y que el niño esté creciendo bien. Una vez que se ha suplementado al niño a estas dosis de vitamina D (que son casi diez veces lo normal), hay que mantener un mínimo de 400 a 1000 unidades diarias el resto del año.
“En ocasiones, damos a niños ingresados una megadosis de entrada, lo que se llama stoss therapy, que son 100.000 y 300.000 unidades de vitamina D en una sola vez. A veces, hasta medio millón. No hay riesgo de toxicidad porque los niveles de los que parten son muy bajos y se acumula en el tejido graso, liberándose lentamente”, concluye.
Exposición solar y estilo de vida
Explica el experto que solo el sol alto es capaz de generar vitamina D. Dada la latitud de España, esto es posible nada más que en primavera y verano (desde final de marzo a final de octubre). “Por ello, lo ideal es la exposición progresiva de los niños al sol desde febrero o marzo, para generar una adaptación progresiva al sol y que no se quemen cuando llegue el sol alto de primavera”, apunta y describe cómo actuar:
“En primavera y verano, los niños deberían exponerse 10 ó 20 minutos al sol suave de la mañana, cuyo infrarrojo preparará la piel para el sol alto del mediodía. Después, hacer una exposición al mediodía que fuera de los diez a los veinte minutos, según la pauta de su fototipo Fitzpatrick para no quemarse, y hacerlo sin crema, mejor con medidas naturales como ropa o sombra. Estas exposiciones generan el 80% de la Vitamina D. Pasados treinta minutos ya no se produce apenas vitamina D”.
Al llegar la noche, relata el experto, hay que evitar pantallas o luces artificiales y usar bombillas incandescentes, velas y luz natural hasta que oscurezca (en primavera y verano hay luz hasta casi las 10). “Es decir, cuidar los ritmos circadianos de luz y oscuridad”, concluye.
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Prevención del raquitismo: claves prácticas
Para García-Dihinx está claro: hay que dar suplementación sistemática con vitamina D a todos los niños en su primer año de vida, concretamente, un mínimo de 400 unidades diarias. “Y, aunque no está pautado oficialmente, recomiendo seguir hasta los quince años en los meses de otoño e invierno. ¿La dosis? Entre 1.000 y 3.000 unidades diarias. Pero, sobre todo, no dejar de suplementar a los lactantes el primer año de vida”, afirma.
También se debe vigilar si están teniendo suficiente aporte de calcio, considerando crucial que tomen lácteos. “En el caso de familias veganas, yogures y bebidas vegetales fortificadas con calcio. Y a los niños con alergia a la proteína de la leche, una fórmula hidrolizada que tenga calcio”, concluye.
Preguntas frecuentes sobre el raquitismo
¿Puede aparecer raquitismo en adultos?
Sí, y se llama osteomalacia. Es una disminución de la mineralización del hueso cuya causa más frecuente es una deficiencia de vitamina D pero también por falta de calcio en la dieta, por una resistencia congénita a la acción de la vitamina D y por una deficiencia de fosfato debida a una mayor pérdida renal.
¿Cuáles son las poblaciones de riesgo?
Niños extremadamente prematuros o muy oscuros de piel. Por ejemplo, niños árabes a quienes el sol de España no genera vitamina D y que han tomado pecho de forma exclusiva sin suplementar con gotas de vitamina D. Su tono de piel necesita un sol como el de África; aquí no se les genera suficiente vitamina D y hay que suplementarlos de septiembre a mayo.
¿El raquitismo es reversible?
Con el tratamiento adecuado se puede revertir pero hay que hacer revisiones y seguir las recomendaciones expertas de suplementación, nutrición y exposición al sol.
¿Qué diferencia hay entre raquitismo y osteoporosis?
Ambas son enfermedades metabólicas del hueso donde disminuye la masa ósea. En la osteoporosis el hueso está correctamente mineralizado pero hay menos cantidad. La osteomalacia es un problema de calidad porque el hueso que no se mineraliza adecuadamente.
¿Qué hacer si mi hijo no quiere alimentos ricos en calcio?
Jorge García-Dihinx recomienda que, si el niño no va a tomar lácteos o fuentes de calcio, hay que suplementarle con calcio elemental (comprimidos o jarabes de farmacia) e intentar darle entre 30 y 75 miligramos por kg al día, dividido en dos o tres tomas, sin olvidar la vitamina D.
El Consejo de ALDI
El deporte en exteriores es bueno a cualquier edad. Mucho más durante la infancia, ya que la luz solar reduce el riesgo de deficiencias de vitamina D.
Jorge García Dihinx. Jorge García-Dihinx fue médico pediatra, especialista en gastroenterología y nutrición infantil en el Hospital San Jorge de Huesca. Formado en el Hospital Infantil Miguel Servet de Zaragoza, destacó por su trabajo en obesidad infantil y su defensa de hábitos de vida saludables, el respeto a los ritmos circadianos y la nutrición low carb. Apasionado pirineísta y meteorólogo de montaña, falleció en diciembre de 2025 en el Pirineo aragonés mientras practicaba esquí de montaña.
