Aunque la candidiasis intestinal no siempre figura como un diagnóstico clínico, cada vez más estudios confirman su relevancia en la práctica médica. Quizás por eso aún suscita muchas dudas su relación con la alimentación. Gema Atienza, dietista nutricionista, fundadora del centro de Nutrición Avanzada, colaboradora de Neogenia y miembro de la Academia Española de Dietética y Nutrición, nos ayuda a despejarlas.
Para conseguirlo, lo mejor es empezar por el principio. Es decir, por saber a qué nos referimos cuando hablamos de candidiasis intestinal.
¿Qué es la candidiasis intestinal?
La candidiasis intestinal es una infección provocada por el crecimiento excesivo de levaduras del género Candida (principalmente la Candida albicans) en el tracto gastrointestinal. En condiciones normales, este hongo coexiste en equilibrio con el resto de microorganismos que conforman la microbiota intestinal.
Sin embargo, “bajo ciertas circunstancias, esta levadura comensal puede proliferar excesivamente modificando su morfología de forma unicelular redondeada no invasiva a forma invasiva e inflamatoria, filamentosa (hifa o pseudohifa) pudiendo generar en alguno casos de personas más susceptibles enfermedad inflamatoria intestinal”, afirma la experta.
Para saber si tienes candidiasis intestinal, es muy importante acudir a un especialista en aparato digestivo, que puede solicitar pruebas y análisis específicos para saber si tienes candidiasis intestinal, descartando otras patologías.
Síntomas más comunes de la candidiasis intestinal
Entre los más comunes de la candidiasis intestinal se incluyen dos tipos: los que afectan a nivel digestivo y los que afectan a nivel extradigestivo.
Entre los primeros destacan los siguientes:
- Mal aliento y eructos.
- Distensión abdominal, gases e hinchazón.
- Flatulencia.
- Infecciones recurrentes como la cistitis.
- Alternancia del tránsito intestinal: diarrea o estreñimiento.
- Sensación de “digestión lenta”, pesadez después de comer.
- Intolerancia a ciertos alimentos.
- Antojos frecuentes por dulces, pasta, pan y azúcares.
De los extradigestivos, la nutricionista se refiere a los siguientes:
- Cefaleas o migrañas.
- Dificultades cognitivas: "Niebla mental", problemas de memoria o concentración.
- Alteraciones del estado de ánimo o irritabilidad.
- Dolor articular y muscular sin motivo aparente.
- Mala tolerancia a los antibióticos.
- Picores o sarpullidos a nivel cutáneo.
- Prurito anal.
Causas más frecuentes del crecimiento excesivo de Candida
Aparte de las deficiencias nutricionales que pudieran afectar al normal funcionamiento del sistema inmunitario para controlar con eficacia el sobrecrecimiento de hongos comensales (las levaduras) en la microbiota, según nuestro experta entre los factores que promueven su proliferación se encuentran otros como el consumo frecuente o prolongado de antibióticos, ya que estos afecta a la microbiota reduciendo la presencia de bacterias protectoras, creando un entorno que facilita y propicia para sufrir candidiasis intestinal.
Pero además estos otros:
- Dietas altas en grasas, azúcares y harinas refinadas.
- Estrés crónico: debilita el sistema inmune produciendo alteraciones en la barrera intestinal comprometiendo el estado de la microbiota.
- Uso prolongado de corticoesteroides u otros inmunosupresores.
- Consumo excesivo de alimentos ricos en harinas refinadas como dulces, bollería y versiones no integrales de pan, pasta o arroz.
- El consumo de alcohol o tabaco: concretamente el tabaco reduce la producción de saliva modificando la microbiota oral, incrementando los sobrecrecimientos orales de cándida.
- Deficiencias nutricionales: un sistema inmunitario poco competente puede no controlar bien los hongos comensales.
Alimentación recomendada para combatir la candidiasis intestinal
Recientes estudios e investigaciones científicas proponen seguir pautas alimentarias para luchar contra la candidiasis intestinal como: incluir alimentos ricos en fibra como las frutas y hortalizas, legumbres, cereales integrales, etc.
Gema Atienza también recomienda “incluir leches fermentadas por su acción probiótica que actúa de forma sinérgica con la fibra dietética, además de elegir grasas saludables como el aceite de oliva o frutos secos y semillas oleaginosas, y elegir fuentes proteicas saludables como legumbre, pescado, carnes magras, huevos”.
Alimentos que se deben evitar con candidiasis intestinal
Si la candidiasis intestinal se ha presentado en tu vida, deberías evitar:
- Azúcares libres (azúcar de mesa, jarabes de arce y ágave, miel y los presentes en zumos de frutas)
- Productos ultraprocesados ricos en azúcares o grasas saturadas
- Alimentos elaborados a partir de harinas refinadas como bollería, dulces, pan blanco, etc.).
- Bebidas alcohólicas
- Aunque algunos remedios naturales como el vinagre de manzana o el bicarbonato para la candidiasis intestinal se mencionan con frecuencia, su eficacia no está científicamente comprobada
Tratamiento complementario y estilo de vida
A todas las pautas alimentarias anteriores conviene implementar ciertas estrategias que nos van a ayudar a atenuar la candidiasis intestinal, Gema Atienza: “Usar algún suplemento de prebióticos y probióticos, si no se llega a consumir las fuentes alimentarias y siempre bajo la supervisión sanitaria, porque podrían contribuir a crear entornos en la microbiota intestinal que evite e inhiba el sobrecrecimiento de Candida albicans (la levadura que provoca la candidiasis intestinal)”. Para ello, debemos consultar con un especialista en probióticos y salud digestiva.
La experta añade: “Además, es recomendable incluir fibra fermentable (frutas, hortalizas, legumbres, etc.) para promover el crecimientos de bacterias beneficiosas. Reducir el estrés crónico y mejorar la calidad del sueño son aconsejables. No olvidemos que el estrés debilita el sistema inmune y puede alterar la microbiota intestinal”.
Evitar el uso innecesario de antibióticos es fundamental, como demuestran recientes investigaciones. Pero en caso de ser necesarios, es recomendable combinarlos con probióticos aportados por alimentos como leche fermentada o en su caso, y bajo supervisión, en forma de suplemento, además de cuidar la dieta durante y después del tratamiento. También conviene mejorar la motilidad intestinal con la dieta y la actividad física: un tránsito lento favorece el sobrecrecimiento fúngico y bacteriano.
“Por último es importante mantener una hidratación adecuada, y realizar actividad física de manera regular”, concluye la experta.
Preguntas frecuentes sobre la candidiasis intestinal
El abordaje de este problema de salud suscita preguntas como las siguientes:
¿La candidiasis intestinal se cura completamente?
“A menudo, el tratamiento de la candidiasis intestinal va a precisar de un enfoque multidisciplinar donde se incluya el cambio de hábitos alimentarios, estrategias para el manejo del estrés y el uso de probióticos (dieta o suplementos). Si se abordan correctamente las causas subyacentes y se mantiene un estilo de vida saludable, es posible lograr una remisión sostenida y prevenir posibles recidivas”, dice Gema Atienza.
¿Es recomendable hacer ayuno?
Actualmente no existe suficiente evidencia científica que respalde el ayuno como tratamiento específico para la candidiasis intestinal.
¿Se puede tomar café o té?
En general, se recomienda moderar la ingesta de café y té negro “por tener un efecto irritante sobre la mucosa intestinal y alterar la motilidad digestiva” hecho que no ayuda en el tratamiento de la candidiasis intestinal. En su lugar, la miembro de la Academia Española de Dietética y Nutrición recomienda optar por otro tipo de infusiones como la manzanilla, la menta, el jengibre y el anís.
¿Cómo saber si la dieta está funcionando?
Sabremos que vamos por buen camino si en nuestra evolución de la candidiasis intestinal notamos:
- Reducción de los síntomas digestivos como la distensión, los gases o el malestar intestinal.
- Menor deseo por alimentos ricos en azúcares
- Mejora del estado de ánimo en general.
Ejemplo de menú para una dieta anti-Candida
- Desayuno: Huevos revueltos con rúcula y queso fresco acompañados de de tostada integral y infusión de jengibre y preparada.
- Media mañana: Yogur o kéfir con semillas de sésamo molidas y trocitos de fruta fresca y puñadieto de frutos secos
- Comida: Ensalada de hojas verdes (roble, espinacas y rúcula), aguacate y pepino con aderezo de AOVE. De segundo, un filete de merluza al horno con orégano, tomillo y berenjena asada. Y de postre una fruta fresca de temporada.
- Cena: Crema de calabacín y unas sardinas al vapor con eneldo, tomillo y orégano. Fruta fresca de postre
El Consejo de ALDI
Ante la menor sospecha de infección intestinal, acude a tu médico para que te mande las pruebas diagnósticas y te prescriba el tratamiento adecuado. Nunca te automediques.
Gema Atienza Toledo. Graduada en Nutrición Humana y Dietética por la Universidad Internacional Isabel I (Burgos). Colaboradora en Proyectos de investigación de excelencia en la UAM, idiPaz e Instituto Cajal de Neurociencia (CSIC). Co-autora de varias publicaciones científicas. Master en nutrición, medicina y salud hormonal de la mujer Formación Superior en nutrición y patología digestiva. Especializada en crononutrición, microbiota y deporte.
