La obesidad mórbida afecta a un 4,5% de hombres y un 5,3% de mujeres según el estudio ENE-COVID. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) un 23,8% de los adultos en España vive con obesidad y las cifras no paran de crecer. Según el estudio ENE-COVID la obesidad mórbida afecta a un 4,5% de hombres y un 5,3% de mujeres. Pero también está presente en la población infantil, un 2,1% según el estudio ENE-COVID. María Jesús Garrido Ferrero, dietista-nutricionista y miembro del grupo de especialización en Nutrición Clínica y Dietética (GE-NuCyD) de la Academia Española de Nutrición y Dietética, nos ayuda a comprender esta patología.
¿Qué es la obesidad mórbida?
Es una obesidad de tipo III o severa. Para comprenderlo, hay que saber que, utilizando la definición de la OMS, “la obesidad es una enfermedad crónica, multifactorial y compleja, que se define por una acumulación excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud”, aclara María Jesús Garrido.
Para saber si hay sobrepeso u obesidad y en qué grado, tradicionalmente se ha utilizado el índice de masa corporal (IMC) que se calcula dividiendo el peso entre la talla al cuadrado (kg/m2). “Siguiendo este criterio, la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) indica que hay obesidad mórbida cuando los valores de IMC están entre 40 y 49,9”, afirma la experta y aclara que, por distintas causas, el IMC puede ser impreciso, por lo que conviene utilizar otras mediciones como la circunferencia de la cintura, el índice cintura-altura o la impedancia bioeléctrica (BIA) que estudia la composición corporal de forma rápida, segura y fiable.
¿A partir de cuántos kilos se considera obesidad mórbida?
La obesidad mórbida no se define por un peso específico en kilos, sino por el Índice de Masa Corporal (IMC). Sin embargo, para ofrecer una referencia práctica de cómo se calcula la obesidad mórbida y cuándo es obesidad mórbida, estos son algunos ejemplos según la altura:
- Persona de 1,60m: obesidad mórbida a partir de ~102 kg (IMC 40)
- Persona de 1,65m: obesidad mórbida a partir de ~109 kg (IMC 40)
- Persona de 1,70m: obesidad mórbida a partir de ~116 kg (IMC 40)
- Persona de 1,75m: obesidad mórbida a partir de ~122 kg (IMC 40)
- Persona de 1,80m: obesidad mórbida a partir de ~130 kg (IMC 40)
Es importante recordar que estos valores son aproximados y que cada caso debe ser evaluado de forma individual por un dietista-nutricionista, considerando también otros factores como la composición corporal y la distribución de la grasa.
Principales causas de la obesidad mórbida
Es una enfermedad multifactorial y entre sus causas hay “factores genéticos, endocrinopatías, algunas enfermedades psiquiátricas o la cronodisrupción (cambios en el ciclo del sueño y desorden en los horarios de comida)”, enumera Garrido que también apunta cambios en los patrones de alimentación y de actividad física, el estrés, alteraciones en la microbiota intestinal o la influencia del nivel socioeconómico y la exposición a ambientes obesogénicos. “En epigenética se está investigando mucho sobre cómo afecta el ambiente a patologías multifactoriales como la obesidad”, apunta.
Consecuencias para la salud
Entre las más importantes está el hecho de que aumenta la posibilidad de desarrollar otras enfermedades. “Enfermedad cardiovascular, diabetes tipo 2, dislipemia, hipertensión arterial, enfermedad hepática por depósito graso no alcohólico, enfermedades respiratorias, alteraciones del sueño, determinados tipos de cáncer, problemas psicosociales o complicaciones osteoarticulares entre otras”, desgrana María Jesús Garrido.
Foto de Unsplash
Abordaje médico y tratamientos disponibles para la obesidad mórbida
El papel de la atención primaria es fundamental por ser el primer punto de encuentro con el paciente y “es además el entorno ideal para práctica preventivas de esta enfermedad”, apunta María Jesús. "La derivación a centros hospitalarios o unidades de obesidad se hace en función de criterios consensuados entre ambos niveles asistenciales." Añade la experta.
En todo caso, el abordaje de la obesidad debe ser multidisciplinar para atender todas las causas que la provocan y afrontar las posibles complicaciones. La experta indica que “los equipos deberían incluir endocrinólogos, psicólogos clínicos, dietistas-nutricionistas, profesionales de enfermería, de la actividad física, neumólogos, etc.”.
Es muy importante que el tratamiento se plantee de forma individualizada teniendo en cuenta factores físicos, económicos culturales, o sociales que influyen en la persona que viven con obesidad mórbida. Los principales objetivos del tratamiento son disminuir el riesgo metabólico, evitar los problemas psicológicos derivados de estigmatización y discriminación, tratar las complicaciones de salud y mejorar, tanto la percepción de la imagen corporal como la autoestima, consiguiendo aumentar la calidad y esperanza de vida del paciente, indica María Jesús Garrido.
Los tratamientos disponibles incluyen:
- Enfoque dietético: A través de un plan de alimentación individualizado y que considere, entre otras cosas, la situación económica y cultural de la persona con obesidad mórbida.
- Actividad física: Comienza con una evaluación completa para instaurar un programa que permita mejorar la condición física de manera progresiva.
- Tratamiento psicológico: Imprescindible para identificar posibles factores emocionales y conductuales implicados en la aparición y desarrollo de la obesidad. También pueden existir trastornos de la conducta alimentaria (atracones, bulimia) que haya que tratar.
- Tratamiento farmacológico: El desarrollo de medicamentos que tratan la obesidad en sus distintos grados, ha crecido de manera exponencial en los últimos años.
- Tratamiento quirúrgico: La cirugía bariátrica es el último paso al que se llega si no ha funcionado lo anterior. Su objetivo es lograr una pérdida de peso duradera y, por tanto, disminuir la incidencia de las comorbilidades, mejorando así la calidad y esperanza de vida. Para acceder a esta cirugía los pacientes deben ser valorados por un equipo multidisciplinar y cumplir una serie de requisitos. “Es importante establecer objetivos realistas (no siempre se alcanza la meta deseada, pues hay posibilidad de recuperación de peso). También hay que informar al paciente de las modificaciones que, tras la intervención, tendrá en su dieta, actividad física y conducta alimentaria, así como de la posible aparición de efectos adversos y de la necesidad de un seguimiento médico de por vida”, advierte la experta.
Curated Lifestyle en Unsplash
Alimentación para personas que viven con obesidad mórbida
Una dieta adecuada es una de las bases del tratamiento en caso de obesidad mórbida, independientemente de que se utilicen otras opciones terapéuticas. “Los hábitos de alimentación adecuados son imprescindibles no solo en cuanto a la evolución ponderal positiva, sino para garantizar un adecuado estado de salud”, afirma María Jesús Garrido.
En este sentido la experta asegura que hay que seguir un patrón de alimentación que haya demostrado sus beneficios para la salud. “La dieta mediterránea incluye abundantes hortalizas, frutas, legumbres, cereales integrales, grasas saludables como la del aceite de oliva o los frutos secos, carnes magras, pescados y el agua como la bebida principal” Recuerda la experta.
Del mismo modo, deben evitarse los ultra procesados, como los ricos en grasas saturadas ( bollería, carnes procesadas, comida rápida, snacks etc.) o las bebidas azucaradas y otras fuentes de azúcares libres dulces, chocolate, lácteos azucarados, etc.
Previo a instaurar un plan de alimentación individualizado, la experta recomienda “evaluar los hábitos del paciente para adaptar las pautas dietéticas a sus preferencias, costumbres y cultura y estilo de vida, buscando así una adherencia al tratamiento a largo plazo”. Después, la clave está en calcular las necesidades energéticas del paciente y reducir, de forma progresiva, la ingesta calórica hasta alcanzar un aporte que garantice la pérdida de peso, pero sin dejar de aportar los nutrientes necesarios para un buen estado de salud.
¿Se puede revertir la obesidad mórbida?
María Jesús Garrido prefiere hablar de “resultados satisfactorios que se mantengan en el tiempo”. Y eso se puede conseguir siguiendo las recomendaciones terapéuticas indicadas anteriormente, y con el apoyo de un equipo multidisciplinar. Pero, además, es imprescindible “considerar esa modificación de hábitos como una forma de vida y no como una dieta, es decir, no como algo temporal, sino permanente y gratificante”, añade la dietista-nutricionista.
Actividad física en personas que viven con obesidad mórbida
“Cualquier actividad, por mínima que pueda parecer, está desplazando tiempo de sedentarismo y eso ya es un logro”, avanza María Jesús. Pero la experta reconoce que las patologías osteoarticulares son frecuentes si se vice con obesidad mórbida y, en este caso, el dolor condiciona la movilidad. “Hay estudios que informan de la dificultad para desarrollar correctamente el patrón de la marcha en personas con peso y porcentaje graso elevado”, añade. A esto se une la disminución del equilibrio, aumentando el riesgo de caídas. “Por eso es tan importante contar en los equipos con especialistas en actividad física y deporte para evaluar las capacidades de cada persona y prescribir un plan de ejercicio a su medida”, concluye la experta.
El Consejo de ALDI
Los comentarios sobre los cuerpos ajenos pueden hacer mucho daño. Evita juzgar a otros, así como excluirlos en tus relaciones sociales por tener cuerpos no normativos.
María Jesús Garrido Ferrero. Dietista-Nutricionista D-N (mención en Nutrición y Salud Pública. Educación al consumidor). Universidad Isabel I. Diplomado universitario en enfermería (DUE). Escuela Universitaria de Enfermería de Vigo. Master Universitario en Nutrición avanzada y Salud Pública. UOC Experto en obesidad y complicaciones metabólicas. Universidad de Barcelona Certificación internacional en Estandarización del Proceso del Cuidado Nutricional
