La enfermedad de Crohn tiene una incidencia de 7,5 casos por cada 100.000 habitantes al año. No tiene cura, pero puede controlarse mediante fármacos que prescribe y controla el médico de digestivo, y una dieta personalizada que debe configurar un dietista-nutricionista.
¿Qué es la enfermedad de Crohn?
La enfermedad de Crohn es, junto con la colitis ulcerosa, una de las dos formas principales de enfermedad inflamatoria intestinal (EII). Produce inflamación que en todas las capas del tejido de la pared del tubo digestivo, desde la boca hasta el ano.
Es una enfermedad crónica y autoinmune que cursa en brotes, es decir, hay temporadas con la sintomatología muy acusada seguida de otras en remisión.
Síntomas
Los síntomas de la enfermedad de Crohn son muy diversos. Los más frecuentes son dolor abdominal, diarrea, anemia, pérdida de peso, fiebre, hemorragia rectal…
Cómo se diagnostica la enfermedad de Crohn
A diferencia de la colitis ulcerosa, donde la presencia de sangre en las heces agiliza el diagnóstico, en el Crohn los síntomas son más diversos y pueden confundirse con otras patologías, desde una indigestión al síndrome del intestino irritable. Esto demora muchas veces el diagnóstico y la aplicación del tratamiento, con el consiguiente empeoramiento de la calidad de vida del paciente.
Las pruebas diagnósticas habituales son las analíticas de sangre y heces, y las endoscopias para visualizar las lesiones internas (colonoscopia, gastroscopia, enteroscopia).
También pueden ser necesarias pruebas de diagnóstico por la imagen, como la tomografía computarizada, la resonancia magnética o la radiografía de contraste. Este grupo de pruebas permiten localizar posibles complicaciones, como fístulas, abcesos y estenosis.
Causas y factores de riesgo
Alicia Salido, dietista-nutricionista especializada en patología digestiva y microbiota y miembro de Honor de la Academia Española de Nutrición y Dietética, explica que “el Crohn se produce como consecuencia de una respuesta inadecuada del sistema inmune a nuestro cuerpo". Esta respuesta inadecuada puede venir motivada por diversos factores:
- Predisposición genética poligénica. Es decir, muchos genes predisponen a tenerla.
- Agentes externos. Una dieta de baja calidad nutricional, deficiente en minerales y vitaminas, y con exceso de azúcares, grasas y poca fibra. También se incluyen en este apartado el tabaquismo, estrés, higiene muy elevada en la infancia, consumo de antibióticos orales, etc…
- Infecciones por bacterias o virus. En especial, en la infancia.
- Cambios en la microbiota intestinal. Este terreno es el foco de muchas investigaciones en la actualidad. “Si somos capaces de modificar nuestra microbiota intestinal, puede ser en un futuro la gran clave para el tratamiento de esta y otras muchas patologías. Incluso, para lograr su no aparición”.
Gestión del estrés en la enfermedad de Crohn
El estrés no es una causa en sí misma, pero gestionar de forma adecuada sus manifestaciones habituales puede mejorar la calidad de vida del paciente. Salido aporta varios consejos para modular la calidad del tiempo que se dedica a comer y otras situaciones que pueden afectar a la alimentación:
1. Repartir las comidas dependiendo de horario (5-6 tomas/días).
2. Masticar bien los alimentos y comer despacio.
3. Evitar las comidas copiosas. Es preferible comer volúmenes pequeños de comida en cada toma.
4. No tomar agua ni líquidos justo durante y después de las comidas y cenas. Un exceso de agua diluye la acidez gástrica y complica la digestión.
5. Consumir almidón resistente por su función prebiótica. “Es fácil. Solo tenemos que hacer una cocción prolongada de pasta, arroz o patata y enfriarla 24 horas”, explica la experta.
6. Gestión del estrés. Aplicar técnicas de mindful eating y alimentación consciente.
7. Ayuno de noche 10-12 horas. Facilita las tareas de limpieza intestinal del propio cuerpo.
Tratamiento de la enfermedad de Crohn
La medicina digestiva cuenta con diversos tratamientos farmacológicos que se pautan siempre de forma individualizada, según las características del paciente y el momento clínico (brotes o fase de remisión). En los casos graves, puede ser necesaria la cirugía.
La dieta adecuada a cada momento va a ser clave, no para curar la enfermedad, ya que es crónica, sino para mejorar la calidad de vida del paciente y atenuar, en muchos casos, la intensidad de la sintomatología.
Principios básicos de la dieta para la enfermedad de Crohn
Dado que la causa de la enfermedad es la inflamación del sistema digestivo, la dieta debe buscar facilitar todo lo posible la actividad digestiva. La figura del dietista-nutricionista especializado en patología digestiva es fundamental para diseñar una dieta adecuada, apetecible y sin carencias de nutrientes. “A mis pacientes siempre les digo que vamos a incluir alimentos que produzcan poca fermentación en las bacterias del intestino. Así procuramos tener la zona afectada ‘en calma’, en estado de ‘no inflamación’ el mayor tiempo posible”, señala.
Como regla general, se establece una dieta con cereales o harinas sin gluten y lácteos sin lactosa de por vida. Otros alimentos que pueden incluirse con los siguientes:
- Pescados azules y blancos
- Huevo
- Carne blanca magra
- Hortalizas y verduras: acelgas, espinacas, tomate, zanahoria, lechuga, etc.
- Frutas: plátano, kiwi, uvas, , etc.
- Frutos secos: nueces
Dieta durante los brotes y fase de remisión
El momento de la enfermedad condiciona que se puedan tomar unos u otros, así como la forma de preparación. “Si está en estado de brotes con diarreas deberá tomar alimentos como arroz, patata, zanahoria, pescado blanco, huevo duro, plátano, carne blanca magra, yogur natural sin lactosa y queso fresco sin lactosa. Es decir, una dieta blanda astringente baja en residuos y baja en alimentos fermentables”, añade la dietista-nutricionista.
Durante la etapa de remisión, se plantea una dieta con alimentos menos fermentables, “pero que incluyan todos los grupos de alimentos. Así cubrimos todos los nutrientes que necesitamos”.
El papel de la hidratación en la enfermedad de Crohn
El agua es fundamental para todos, tanto si estamos sanos como durante la enfermedad. En el caso de las personas que pierden muchos líquidos por las diarreas adquiere aún más importancia. “Una correcta hidratación favorece el paso del bolo por todo el intestino delgado hasta el colon. Las heces se forman con agua, si hay poca, podemos tener problemas de sequedad en las heces, lo que dificulta su expulsión. Esto altera la microbiota del colon y se acaba produciendo más fermentación, más gas y distensión abdominal”, advierte Salido.
Se recomienda beber agua al levantarse por la mañana (en ayunas, 1 o 2 vasos). “Con esas 10-12 horas de ayuno por la noche se produce el complejo motor migratorio, un mecanismo de limpieza intestinal. Al beber agua por la mañana contribuimos a arrastrar los restos que pueden quedar en el intestino y mejorar la formación de heces en el colon”, explica.
Hidratación durante los brotes
Si el paciente está con brotes o diarreas “podemos poner un poco de limón, caldo de arroz (el que sobra cuando lo cocinas) y una pizca de sal y beberlo a sorbos pequeños a lo largo del día a modo de bebida astringente casera”.
Alimentos proinflamatorios que se deben evitar
Según las prevalencias actuales, el 81% de los pacientes con Crohn o EII tiene un trastorno funcional digestivo (SIBO o sobrecrecimiento bacteriano intestinal, IMO…). “Esto significa que tiene un desequilibrio (disbiosis) de la microbiota intestinal. Para revertirlo es muy recomendable pautar una alimentación baja en alimentos que tengan una cantidad alta de azúcares fermentables, es decir, una dieta baja en FODMAP. Por lo tanto, a evitar o restringir:
- Oligosacáridos: fructanos y galactanos: legumbres, ajo, cebolla, puerro, alcachofas, espárragos, almendras, anacardos, sandía, trigo, cebada, centeno
- Lactosa: leche, queso, yogures, y todos sus derivados
- Fructosa: sandia, manzana, pera, mango, alcachofas, espárragos, pimientos amarillos, rojos crudos
- Polialcoholes: edulcorantes, como el manitol, xilitol, maltitol, sorbitol; frutas, como sandía, manzana, pera, melocotón, cerezas… y hortalizas, como setas y champiñones.
Formas de preparación de los alimentos que se deberían evitar
Se deben evitar los platos muy condimentados, muy picantes, las frituras, rebozados y todas las técnicas culinarias que añadan mucho aceite al alimento.
Suplementos y tratamientos dietéticos
Alicia Salido recalca que “como dietistas-nutricionistas la prioridad en estos pacientes es la dietoterapia personalizada. Esto también aplica a los suplementos que complementan el tratamiento dietético, tanto en épocas de brotes como durante la remisión”.
Estas son algunos de los suplementos que, dependiendo del paciente, se pueden prescribir:
- Micoterapia
- Probióticos
- Fitoterapia
- Antioxidantes
- Antiinflamatorios, como EPA (omega 3)
Menú semanal para una dieta equilibrada con la enfermedad de Crohn
Al igual que la sintomatología y los brotes cursan de manera distinta en cada paciente, la dieta debe diseñarse de forma individualizada y siempre configurada por un dietista-nutricionista especializado en esta patología. Un menú tipo suele articularse sobre estas consignas:
- Primer plato: patata o pasta o arroz o quinoa y unas verduras cocidas o crudas
- Segundo plato: proteína animal (carne, pescado, huevo, lácteo sin lactosa) o vegetal (frutos secos).
| Frecuencia de ingestas en Enfermedad de Crohn | |
| Verduras crudas y cocidas | 2 raciones / día |
| Fruta (no madura) | 3 raciones / día |
| Carne blanca Carne roja | 1-2 veces a la semana < 1 vez a la semana |
| Pescado blanco, azul, crustáceo, moluscos, mariscos | 3-4 veces / semana |
| Huevo | 3-4 veces /semana |
| Lácteos (sin lactosa) | 2-3 raciones / día |
| Pasta, arroz, patata, quinoa, cereales de desayuno, pan | 4-6 raciones / día |
| Frutos secos (sin sal y sin freír) | A diario |
| Aceite de Oliva | A diario (con moderación) |
Importancia del dietista-nutricionista profesional
Actualmente no existe una cura para la enfermedad de Crohn. Tampoco hay un tratamiento único que funcione para todos. El paciente aprende a vivir con su enfermedad y, con la adecuada medicación y una dieta a medida, puede lograr una calidad de vida bastante aceptable. “La EII debe ser tratada desde una perspectiva interdisciplinar. El dietista-nutricionista especializado en patología digestiva juega un papel vital en esta enfermedad, ya que una alimentación equilibrada es fundamental para mantener el estado de remisión de forma constante y evitar brotes con diarrea e inflamación”, señala Salido de forma contundente.
Insiste en la necesidad de huir de falsos nutricionistas, coaches y ‘expertos en’ sin la debida cualificación. “Mantener una microbiota adecuada en el aparato digestivo solo se consigue con una dieta equilibrada y personalizada, ejercido físico, descanso suficiente y un estado emocional estable. Por todo esto sería importantísimo que en la sanidad pública pudiéramos estar como profesionales sanitarios integrados en equipos interdisciplinares. Esto facilitaría el control clínico de este tipo de pacientes y mejoraría mucho su calidad de vida”.
Recuerda que la EII es muy incapacitante por la diversidad, intensidad y frecuencia de los síntomas. “Esto afecta a su ámbito laboral y a la vida personal. Que no haya cura conocida por ahora no significa que no debamos poner todos los medios para proporcionarles una buena calidad de vida”.
El Consejo de ALDI
Si tienes cualquier síntoma anormal en tus digestiones, no lo dudes: ponte en manos de un dietista-nutricionista especializado en salud digestiva.
Alicia Salido. Miembro de Honor, miembro del Comité Directivo y directora Académica de la Academia Española de Nutrición y Dietética. Tesorera del Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas Nutricionistas de España. Co-fundadora de la Unidad Andaluza de TFD (Trastornos Funcionales Digestivos) y responsable del área de nutrición. Responsable del Área de Nutrición de los Centros Milenium Sanitas Andalucía. Responsable del Área de Nutrición de la Unidad de LIPEDEMA, en Sevilla. Diplomada -Graduada en Nutrición Humana y Dietética por la Universidad de Navarra Máster en Obesidad y metabolismo por Universidad de Navarra Máster en Microbiología Clínica. Instituto Europeo de Química, Física y Biología Postgrado en Nutrición Oncológica. www.aliciasalido.com. Instagram @aliciasalido. Twiter:@salidoalicia
