Durante el embarazo, especialmente en el primer trimestre, muchas mujeres se enfrentan a síntomas como náuseas matutinas, digestiones lentas, fatiga o una mayor sensibilidad a olores y sabores. Estos malestares, aunque comunes, pueden afectar significativamente la calidad de vida diaria. En este contexto, surge una pregunta frecuente:
¿Se puede tomar jengibre en el embarazo?
Sí, el jengibre es seguro durante el embarazo en dosis de hasta 1 gramo diario. Es especialmente efectivo para aliviar náuseas en el primer trimestre, etapa en la que hasta el 80% de las mujeres experimentan estos síntomas. Sin embargo, debe limitarse estrictamente en el tercer trimestre por riesgo de contracciones uterinas y sangrado.
El jengibre es una raíz de uso milenario en la medicina tradicional, conocida por sus propiedades digestivas, antiinflamatorias y antieméticas. Su uso durante la gestación ha sido objeto de numerosos estudios, especialmente por su capacidad para aliviar las náuseas en el embarazo, uno de los síntomas más frecuentes en el primer trimestre. Según la dietista y nutricionista Carmen Horno, “los principales compuestos activos del jengibre que contribuyen al alivio de las náuseas y vómitos son los gingeroles y los shogaoles, junto con otros compuestos fenólicos aunque estos se encuentran en una proporción más pequeña en el producto”.
Los gingeroles actúan inhibiendo la estimulación del centro del vómito en el bulbo raquídeo, mientras que los shogaoles ejercen un efecto calmante sobre el estómago, reduciendo los espasmos que provocan las náuseas. Esta acción combinada convierte al jengibre en un recurso natural valioso para muchas embarazadas.
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Beneficios del jengibre en el embarazo: especial atención al primer trimestre
Diversos estudios avalan la eficacia del jengibre para combatir las náuseas en el primer trimestre del embarazo, una etapa en la que hasta el 80% de las mujeres experimentan estos síntomas. Aunque no existe una dosis mínima estandarizada, la mayoría de las investigaciones coinciden en que 1 gramo diario de jengibre puede ser suficiente para notar alivio. Esta dosis puede obtenerse a través de infusiones, cápsulas, gomitas o incluso caramelos de jengibre para embarazadas.
Una ventaja de las pastillas de jengibre durante el embarazo es que permiten controlar con precisión la cantidad ingerida, gracias al etiquetado del producto. Esto facilita el seguimiento médico y evita excesos. Además, el sabor intenso y ligeramente picante del jengibre puede resultar desagradable para algunas embarazadas, por lo que las cápsulas y gomitas mejoran significativamente la aceptación.
¿Cómo preparar una infusión de jengibre segura para embarazadas?
Una de las formas más comunes de consumo durante el embarazo es la infusión de jengibre. Para prepararla de forma segura, es fundamental controlar la cantidad de raíz utilizada. “Cuando hablamos de raíz fresca, la dosis recomendada es de 1,5 a 2 gramos por taza (200–250 ml de agua), lo que equivale a una rodaja fina de 2–3 cm de raíz pelada. A partir de 4 gramos diarios pueden aparecer efectos adversos”, advierte Horno.
Ante la duda de hervir o infusionar, la experta recomienda la segunda opción: “Es mejor infusionar para liberar los gingeroles. Si lo cocemos a alta temperatura, predominan los shogaoles, responsables del sabor picante”. Por eso, lo ideal es infusionar una rodaja de jengibre durante 5–7 minutos en agua caliente a unos 85–95 ºC.
Una variante muy popular es la infusión de jengibre y limón durante el embarazo, que puede potenciar sus efectos digestivos. También se puede combinar con manzanilla o menta, siempre en cantidades moderadas. Eso sí, conviene evitar errores comunes como hervirlo demasiado tiempo, usar polvo seco en exceso, tomar infusiones muy concentradas en ayunas o añadir miel y edulcorantes artificiales, que pueden conllevar riesgos innecesarios.
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Jengibre en el segundo y tercer trimestre: precauciones y riesgos
Aunque el jengibre es un producto natural, no está exento de riesgos. Las investigaciones se han centrado principalmente en su uso durante el primer trimestre, cuando las náuseas son más intensas debido al aumento de hormonas como la gonadotropina, los estrógenos y la progesterona. A partir del segundo trimestre, estos niveles hormonales disminuyen y los síntomas suelen remitir, por lo que tomar jengibre en el embarazo más allá de esta etapa puede no ser necesario.
En el tercer trimestre, el consumo de jengibre debe limitarse estrictamente. “Está contraindicado exceder la dosis de 1 g/día por sus efectos vasodilatadores y antiplaquetarios, que pueden aumentar el riesgo de sangrado y provocar contracciones uterinas prematuras”, advierte la nutricionista. Es uno de los principales riesgos del jengibre en el embarazo que deben tenerse en cuenta.
Además, se desaconseja su uso en mujeres con diabetes previa o diabetes gestacional, gastritis crónica, reflujo, hipertensión, tratamientos anticoagulantes o embarazos de riesgo. En estos casos, es imprescindible consultar con un ginecólogo o médico de cabecera antes de incorporar jengibre a la dieta.
Entre los síntomas de intolerancia o sensibilidad al jengibre en embarazadas se incluyen ardor estomacal, reflujo persistente, molestias abdominales, gases o incluso diarreas. Si se presentan estos efectos, se recomienda suspender su consumo de inmediato.
Otras formas de consumir jengibre en el embarazo
Durante el embarazo, además de las infusiones, el jengibre puede incorporarse a la dieta de otras formas. Las galletas de jengibre, por ejemplo, son una opción segura si se utilizan cantidades moderadas. Añadir entre media y una cucharadita de jengibre en polvo por receta (para unas 10–12 porciones) está muy por debajo del límite diario recomendado.
También existen caramelos de jengibre para embarazadas que pueden ser útiles para quienes no toleran el sabor intenso de la raíz fresca. En todos los casos, es importante revisar el etiquetado y asegurarse de que la dosis total diaria no supere los 4 gramos.
En cuanto a bebidas comerciales como el ginger ale, conviene tener precaución. “La mayoría no contienen jengibre real, sino aromas artificiales o extractos muy diluidos, y suelen tener altos niveles de azúcar o edulcorantes”, señala Horno. Si se opta por una bebida de este tipo, es fundamental que el jengibre figure como ingrediente real y que no supere los 5 gramos de azúcar por ración (200 ml).
El Consejo de ALDI
¿Estás embarazada y tienes síntomas anómalos? Anótalos y consulta con tu tocólogo. Y si hay que modificar algo en la dieta, pide ayuda a un dietista-nutricionista.
Carmen Horno. Graduada en Nutrición Humana y Dietética y Máster en Condicionantes Genéticos Ambientales y Nutricionales del Crecimiento y Desarrollo por la Universidad de Zaragoza. Actualmente trabaja como nutricionista oncológica en la Asociación Española Contra el Cáncer en su sede de Zaragoza y como docente en el Grupo San Valero. Ha participado en proyectos de investigación, algunos a nivel europeo como: Feel4Diabetes, y también estatales como: Corals, Alimentando el Cambio, Melipop... Es miembro de la Academia Española de Nutrición y Dietética.
