En nuestro país, según datos del Ministerio de Sanidad (Encuesta de Salud de 2023 del INE), en torno al 15% de la población adulta vive con obesidad. Un porcentaje que la Sociedad Española de Cardiología (SEC) eleva al 22%. Este grave problema de salud puede tener consecuencias en mujeres que quieren quedarse embarazadas. Pero también para quienes ya están gestando. Susana del Pozo, doctora en Nutrición y Profesora del Departamento de Nutrición y Ciencia de los Alimentos de la Universidad Complutense de Madrid, nos lo cuenta.
Problemas causados por la obesidad cuando se busca un embarazo
La obesidad se asocia con una disminución de la fertilidad femenina, porque, en palabras de la experta, “provoca desequilibrios hormonales que alteran la secreción de las hormonas reproductivas, así como el funcionamiento del eje hipotálamo-hipófisis-ovárico. Lo que sucede es que “puede afectar tanto a la calidad de los ovocitos como a la receptividad del endometrio”.
Dicho de otro modo, las mujeres con obesidad presentan con mayor frecuencia anovulación y subfertilidad, lo que reduce las tasas de ovulación espontánea y dificulta el embarazo. Estas alteraciones hormonales también disminuyen el éxito de los tratamientos de reproducción asistida. Por ello, asegura del Pozo, “la pérdida de peso se considera un paso fundamental para mejorar la fertilidad y aumentar las probabilidades de lograr un embarazo”.
Riesgos causados por la obesidad durante el embarazo
En efecto, la obesidad en el embarazo supone un riesgo importante, tanto para la madre como para el feto. De hecho, se asocia a complicaciones que pueden tener consecuencias a corto y largo plazo.
- Salud materna: “La obesidad aumenta la probabilidad de desarrollar diabetes gestacional, cuyo riesgo crece a medida que aumenta el índice de masa corporal antes del embarazo, y aumenta la probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2 tras el embarazo. También se asocia con un mayor riesgo de preeclampsia y mayor probabilidad de complicaciones durante el parto y el puerperio”. Además, se relaciona con abortos espontáneos.
- Salud del bebé: “Los hijos de madres con obesidad presentan un mayor riesgo de anomalías congénitas y de macrosomía (tamaño fetal excesivo), lo que puede dificultar el parto y aumentar el riesgo de lesiones durante el nacimiento”.
También hay que recordar que estos bebés tienen mayor probabilidad de desarrollar obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares, así como posibles alteraciones del desarrollo neuropsicológico.
Claves para cuidar la salud durante el embarazo de una mujer con obesidad
La doctora en nutrición es clara en este sentido: “La atención prenatal es esencial para detectar y controlar posibles riesgos durante el embarazo. En el caso de las mujeres que viven con obesidad, el embarazo puede conllevar más complicaciones, por lo que es especialmente importante contar con un seguimiento médico más frecuente”.
Del Pozo recomienda llevar un control regular del peso, la presión arterial y la glucemia, seguir una alimentación saludable con la ayuda de un dietista-nutricionista, y realizar actividad física moderada de forma regular.
En lo que se refiere al habitual aumento de peso durante el embarazo, en mujeres que viven con obesidad, la ganancia de peso recomendada es menor que en mujeres con normopeso, situándose generalmente entre 5 y 9 kilos, según cada caso. Eso no significa llevar una dieta hipocalórica, sino que la ingesta debe estar ajustada al peso excesivo antes del embarazo pero suministrando las calorías y nutrientes necesarios al trimestre de la gestación.
Estrategias para un embarazo saludable con obesidad
La especialista aconseja que un dietista-nutricionista acompañe y asesore en la dieta de estas mujeres, realizando una planificación alimentaria adaptada a cada caso, que permita una ganancia de peso adecuada a su situación durante la gestación.
Pero de forma general, apunta a:
- Mantener “una alimentación variada, equilibrada, segura y agradable, que incluya alimentos ricos en nutrientes como frutas, hortalizas, legumbres, cereales integrales y lácteos. Comer debe seguir siendo un placer, ya que el embarazo no es una enfermedad y la dieta debe adaptarse a las costumbres, cultura y entorno social de cada mujer”
- La dieta debe ser similar a la de una mujer adulta sana, repartir las comidas a lo largo del día en varias tomas y asegurar una buena hidratación. El consumo habitual de frutas, hortalizas y legumbres, junto con una ingesta adecuada de fibra, líquidos y la práctica de actividad física moderada, ayuda a prevenir problemas frecuentes como el estreñimiento.
- En esta etapa es fundamental extremar la higiene y seguridad de los alimentos. Además de “optar por preparaciones sencillas y saludables como la cocción, el vapor o la plancha. También se aconseja tomar los suplementos que en cada caso sean recomendados por los profesionales sanitarios, como el ácido fólico o el yodo”.
La experta recuerda que disfrutar de algún capricho forma parte de una alimentación equilibrada, siempre que el objetivo principal sea mantener hábitos saludables.
Particularidades en el seguimiento médico de la gestante
La recomendación es que el seguimiento sea personalizado para cada mujer según sus características y que lo realice un equipo multidisciplinar, formado por distintos profesionales de la salud y en el que haya un dietista-nutricionista.
Preguntas frecuentes
Entre las dudas más habituales que se plantean las gestantes que viven con obesidad, figuran las siguientes:
¿Se puede perder peso durante el embarazo?
“No. Lo aconsejable es controlar que el aumento de peso sea apropiado, limitándolo y ajustando al peso inicial de la mujer, porque una pérdida de peso podría perjudicar la salud del feto”.
¿Qué dieta es la más recomendada si la madre padece obesidad?
“Se debe seguir una dieta personalizada supervisada por un dietista-nutricionista que incluya alimentos seguros con elevada cantidad de nutrientes, vigilando un consumo apropiado de alimentos básicos como cereales integrales, frutas, hortalizas, lácteos, pescados, huevos, carnes magras, legumbres, etc.”. Hay mucha evidencia de que la adherencia a dieta mediterránea en la gestación ayuda a controlar el peso y la diabetes gestacional, así como y las posibles complicaciones de la obesidad.
¿Cómo afecta al parto la obesidad?
La obesidad puede influir en el parto de diferentes maneras. De hecho, “en las mujeres que viven con obesidad se observa un mayor porcentaje de inducciones del parto en comparación con el resto de las gestantes. Además, puede afectar a la progresión del parto, ya que el útero presenta una menor capacidad de contracción, también aumenta el riesgo de partos instrumentados, cesáreas y partos prematuros”, concluye Susana del Pozo.
El Consejo de ALDI
Elige alimentos nutritivos en el embarazo para tu salud y la del bebé, tales como frutas, hortalizas, cereales integrales, y fuentes saludables de proteínas, como legumbres, lácteos, huevos, carnes o pescados.
Susana del Pozo de la Calle. Profesora Ayudante Doctora en la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Anteriormente, fue Directora de Análisis en la Fundación Española de la Nutrición (FEN) entre 2007 y 2016. Sus principales líneas de investigación se centran en la valoración del estado nutricional, la relación dieta-salud y la nutrición culinaria. Es miembro del grupo de investigación de la UCM Nutrición y Salud Gastrointestinal (NuSaGa). Es autora de libros y capítulos de libro, publicaciones docentes y artículos en revistas científicas, y ha presentado comunicaciones y pósteres en congresos científicos. Ha participado en proyectos financiados por la Unión Europea, en convocatorias públicas nacionales, así como en proyectos impulsados por fundaciones y por entidades privadas.
