Dentro del amplio universo de los edulcorantes, la sucralosa es uno de los más frecuentes. María Fernanda Zerón, dietista-nutricionista y profesora en la facultad de Enfermería en la Universidad de Barcelona, pone la lupa sobre este endulzante y responde a algunas de las preguntas más habituales sobre la mesa.
Qué es la sucralosa y cómo se obtiene
La sucralosa es un edulcorante acalórico, es decir, endulza sin aportar calorías. “Se obtiene modificando la molécula de la sacarosa, que es el nombre científico del azúcar común o azúcar de mesa”, señala Zerón.
Su código E como aditivo es E-955. Está presente en muchos productos de consumo habitual en nuestra sociedad, como refrescos ‘light’, galletas, bollería, chucherías, postres…
Propiedades de la sucralosa
Alta capacidad endulzante
La sucralosa es un edulcorante 600 veces más dulce que el azúcar. “Con una cantidad muy pequeña se endulza igual que usando azúcar común”, señala.
Sin calorías
Posiblemente, la propiedad más destacada de la sucralosa es que no aporta calorías. O como sugieren algunos reclamos publicitarios, ‘la sucralosa no engorda’. Por eso es uno de los edulcorantes favoritos de la industria para elaborar repostería o dulces ‘bajos en calorías’.
Alta estabilidad
Es estable a altas y bajas temperaturas. Esto facilita su uso en alimentos para su consumo en frío, para aquellos que requieren congelación y, por supuesto, para los horneados, como la bollería.
Sabor similar al azúcar
A diferencia de otros edulcorantes sintéticos, que dejan un regusto amargo o metálico, la sucralosa presenta un dulzor muy parecido al azúcar. Gracias a esta propiedad se usa sola o en combinación con otros más mediáticos, como la stevia.
Sin respuesta de insulina
Cuando ingerimos azúcar, nuestro organismo segrega insulina para metabolizarlo. Esto no sucede con la sucralosa. “Nuestro cuerpo no es capaz de metabolizarla, no la digerimos porque el organismo no la percibe como un azúcar. Así que pasa por el estómago y el intestino sin una respuesta hormonal”, señala la experta.
Gracias a esta propiedad, se puede incorporar como endulzante a alimentos aptos para personas que viven con diabetes. También se puede usar sucralosa en dietas de moda, como la dieta keto y la dieta low carb, que deben hacerse siempre bajo la supervisión de un profesional sanitario cualificado. Y, desde luego, no esperar de ellas ningún milagro para la salud.
Comparación entre la sucralosa y otros edulcorantes
Azúcar vs sucralosa
Ya hemos visto que es 600 veces más dulce que el azúcar. “Cuando se envasa en sobre como edulcorante de mesa, los sobres son mucho más pequeños que los del azúcar. De hecho, se suele añadir maltodextrina, para aportarle un poco de volumen”, explica la experta.
Ahora bien, matiza que “esto no significa que los alimentos endulzados con sucralosa sean más saludables solo porque tienen menos calorías. De hecho, estos edulcorantes se emplean, precisamente, en alimentos que deberían consumirse de forma ocasional, como la bollería o los refrescos. Si queremos reducir el consumo de azúcar lo ideal es educar poco a poco nuestro gusto por lo dulce, pero, principalmente, disminuir el consumo de este tipo de alimentos, que suelen ser ricos en grasas y una vía para el consumo de azúcares libres. Si no es como tapar el sol con un dedo”, recalca.
Stevia vs sucralosa
Es entre 2 y 3 veces más endulzante que la stevia. La profesora Zerón añade que “suelen presentarse juntas porque el steviol tiene un poso final muy amargo. Al añadir sucralosa u otro edulcorante, se modula ese sabor desagradable”.
Aspartamo vs. sucralosa
También sale bien parada en la comparación con el aspartamo, ya que es unas 3 veces más endulzante que aquel. “Y es apta para quienes no pueden tomar aspartamo por tener fenilcetonuria, que es la incapacidad para metabolizar un aminoácido denominado fenilalanina”.
Sucralosa vs eritritol
Los polialcoholes del azúcar, como el eritritol o el sorbitol, tienen un cierto aporte calórico, aunque muy bajo (0,2 calorías por gramo). Pero su mayor inconveniente es que nuestra microbiota puede fermentarlos y a algunas personas les pueden aparecer síntomas gastrointestinales incómodos, como hinchazón abdominal.
Usos de la sucralosa
En la industria alimentaria
Su alta capacidad endulzante, la estabilidad a temperaturas extremas y el no tener calorías la convierten en uno de los edulcorantes más utilizados por la industria alimentaria. Está presente en refrescos, lácteos, chicles y un largo etcétera de ‘productos bajos en calorías’.
En el hogar
Podemos encontrarlo en forma de edulcorante para el café, para repostería… Se vende tanto en formato granulado como en líquido con dosificador.
Seguridad, controversias y posibles efectos secundarios de la sucralosa
¿Es seguro su uso?
Basta con echar un vistazo rápido en Google para toparnos con mensajes como ‘la sucralosa es mala’ o ‘la sucralosa es peligrosa’. Alarmismos injustificados, ya que su uso es seguro y está autorizado y vigilado por la EFSA desde antes de 2009. Aun así, como ya ha sucedido con otros edulcorantes, este organismo tiene abierto un proceso de reevaluación de su seguridad en algunos nuevos usos para ratificar su estabilidad, que no su seguridad. En el caso concreto de la sucralosa, se evalúa su comportamiento como aditivo en la bollería fina.
Salud digestiva
Este edulcorante se tolera bastante bien a nivel intestinal. “Hay estudios que sugieren que pueda alterar la microbiota intestinal, pero no cuentan con suficiente evidencia en las dosis de ingesta habituales”, señala la experta.
Relación con otras alergias e intolerancias alimentarias
A diferencia de otros edulcorantes, la sucralosa no se relaciona directamente con posibles intolerancias. Algunos estudios han analizado sus posibles efectos en niños con intolerancia hereditaria a la fructosa ya que, aunque no se metaboliza, la sucralosa puede contener pequeñas cantidades de fructosa o sacarosa libre. Sin embargo, concluyen que no presenta riesgos salvo que la cantidad consumida sea cuantiosa, algo que no debería suceder ya que este edulcorante solo está presente en alimentos cuya presencia en la dieta debería ser ocasional.
Posible relación con el cáncer
Cada año se vierten ríos de tinta relacionando los edulcorantes sintéticos con distintos tipos de cáncer. Sin embargo, la EFSA es contundente: no hay evidencia de relación directa entre sucralosa y cáncer, por lo que su consumo es seguro en las dosis normales para un endulzante. “De hecho, las alarmas se dispararon hace años por algunos estudios con megadosis de edulcorantes artificiales, no con un consumo diario en dosis normales”, tranquiliza la experta.
Relación con otras enfermedades crónicas
Existe una relación indirecta con ciertas enfermedades crónicas, como la obesidad o la diabetes. En este caso se trata de enfermedades no relacionadas con un alimento en concreto, sino con estilos de vida poco saludables, incluyendo sedentarismo, tabaquismo, consumo de alcohol y una dieta poco saludable.
Embarazo y lactancia
Su consumo es seguro en el embarazo y la lactancia materna. “Ahora bien, es un momento en la vida de la mujer donde debe mira con especial atención la calidad de su alimentación y el aporte calórico diario. Y ya hemos visto que los edulcorantes suelen incorporarse en alimentos de baja calidad nutricional, o, al menos, en alimentos cuyo consumo debe ser ocasional”.
Niños
Las mismas razones que aplican a las madres embarazadas, valen para los niños. “Están en edad de crecimiento y requieren nutrientes de calidad que van a encontrar en una alimentación saludable. La bollería, bebidas refrescantes o los dulces, por mucha sucralosa que les pongamos para reducir las calorías, no están en este grupo de alimentos saludables. Lo que tenemos que hacer es promover hábitos saludables. No tienen que beber de forma regular refrescos, ya sean light, sin azúcar o zero, o normales con azúcares añadidos. La bebida de referencia debe ser el agua. Y lo mismo con el resto de alimentos”, añade.
En resumen, ni la sucralosa ni ningún otro edulcorante debería entenderse como un parche para mejorar una dieta poco saludable.
El Consejo de ALDI
Los dulces están deliciosos y son muy apetecibles. Pero recuerda que no conviene tomarlos a diario, aunque sean con edulcorantes bajos en calorías. Si te apetece algo dulce, prueba a calmar el apetito con frutas.
María Fernanda Zerón. Miembro del Cuerpo de Académicos de Número de la Academia Española de Nutrición y Dietética. Profesora lectora en la Facultad de Enfermería de la Universidad de Barcelona (UB) e investigadora del Instituto de Investigación en Nutrición y Seguridad Alimentaria también de la UB. Su actividad investigadora se focaliza en el estudio del sueño y su impacto sobre la alimentación y el peso corporal de niños y adultos jóvenes. Ha participado en el desarrollo de tres proyectos de investigación competitivos, es autora de más de 20 artículos en revistas internacionales indexadas y ha participado en más de 30 congresos nacionales e internacionales, de los cuales ha sido ponente en 15 ocasiones.
